Piloña.Deporte en la cima de Peña Ubiña.

26 junio 2011 en 20:49 | Publicado en Club | Deja un comentario

El domingo 19 de junio de 2011, un grupo de intrépidos socios del club Piloña.Deporte realizó la ascensión a los 2.417 metros de la Peña Ubiña (la Grande o la Vieja).

El grupo: Loreto, Claudio, Eva, Julia, Isaac, Rocío, Carlos, Manuel y Vicente al comenzar la dura jornada. Falta la fotógrafa, Raquel.

Partiendo de Casa Mieres realizaron la aproximación por las verdes praderías de Candioches y Riotuerto, en un “cómodo” paseo hasta alcanzar la base de la imponente peña.

Aquí comenzó el sufrimiento. Paso a paso fueron ganando metros de altura en una “épica” ascensión plagada de dudas, miedos, palabras de ánimo, sudores, sustos… El sol apretaba de lo lindo (qué día más precioso escogieron para acudir a la montaña).

En fin, tras mucho sacrificio, el premio de la cumbre que ofrecía, por un lado, el panorama asturiano y, por el otro,  el leonés, con vistas espectaculares, a pesar de algunas brumas.

                                ¡¡¡EN LA CUMBRE!!!

Se repuso el aliento y entonces…, comenzó el infierno. Todos pensaron que lo duro había sido la subida, pero he aquí que la bajada se convirtió en una prueba para los nervios, las rodillas, las suelas antideslizantes, los miedos, el vértigo…, en fin una aventura.

Poco a poco, paso a paso , salto a salto, cogiéndose a esta roca o a la otra…, fueron descendiendo hasta encontrar por fin la paz de espíritu en la suntuosa pradería.

Era la hora de la comida y los diez deportistas que formaban la expedición repusieron fuerzas con alimentos energéticos y bebidas sanas,  algunas de las cuales iban en algo parecido a una bota.

Y tras la comida el desafío: subir a la Ubiña Pequeña o Chica… Fue el  momento en el que comenzaron las deserciones: a uno le dolía la cabeza, otro tenía calambres en las piernas, un tercero no podía pasar, en ninguna circunstancia, sin la siesta…

En fin, con el grupo menguado comenzó el asalto. Pero la cosa se hizo dura de verdad, pues las fuerzas estaban más menguadas de lo que parecía. Para colmo se tomó un camino equivocado, con algunos pasos un tanto comprometidos. Así, el cansancio y el miedo hicieron que el grupo fuera disminuyendo. Sólo dos integrantes de la cordada llegaron a la cresta. Pero, ¡ay amigos!, había que crestear unos cincuenta metros para llegar al vértice y aquí la vista de la caída por ambos lados hizo que la prudencia (y el canguis)  aconsejara desistir a los últimos intrépidos. Y lo que fue éxito en la Vieja se convirtió en rotundo fracaso en la Chica.

En fin, el cansado regreso se hizo con humor por el mismo camino y se dio por terminada la jornada con unas frías cervezas en Casa Mieres, prometiendo volver otro día a doblegar a la Peña Ubiña Chica.

 

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